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La corriente del cristianismo originario

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La corriente del cristianismo originario comenzó muy pronto después de la muerte de Jesús de Nazaret al ser crucificado. Después de la muerte de Jesús, Su cuerpo espiritual resucitó y regresó al Padre. Él es el Cristo de Dios, el Redentor de todas las almas y hombres.
Los verdaderos seguidores de Jesús de Nazaret –es decir, los cristianos originarios–, en los pasados 2000 años fueron siempre perseguidos por el aparato de poder eclesial; y así sigue sucediendo hasta en la actualidad.

La corriente del cristianismo originario

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Detalles

La forma de pensar y de vivir de los verdaderos cristianos
Del programa de televisión, que lleva el mismo título, escrito por Gabriele, la profeta y enviada de Dios para nuestro tiempo.
La corriente del cristianismo originario comenzó muy pronto después de la muerte de Jesús de Nazaret al ser crucificado. Después de la muerte de Jesús, Su cuerpo espiritual resucitó y regresó al Padre. Él es el Cristo de Dios, el Redentor de todas las almas y hombres.
Los verdaderos seguidores de Jesús de Nazaret –es decir, los cristianos originarios–, en los pasados 2000 años fueron siempre perseguidos por el aparato de poder eclesial; y así sigue sucediendo hasta en la actualidad.

 

Extracto de lectura:

El significado del acto redentor de Jesús, el Cristo Las últimas palabras de Jesús en la cruz, Está consumado», tienen un profundo sentido. Con ello su tarea celestial se había cumplido, el asegurar el camino hacia la casa del Padre a todas los hombres y almas, mediante una parte de Su herencia divina. Ésta pasó como luz y fuerza a las almas de todos los hombres y a las almas de los fallecidos que se encontraban en los ámbitos de purificación del Más allá. A consecuencia de esto Jesús, el Cristo, es el Camino, la Verdad y la Vida. Siendo Jesús de Nazaret, Él ya nos había indicado que nadie llega al Padre eterno si no es a través de Él. Por eso su llamada dice «¡Seguidme!».

¿Por qué ningún alma y ningún ser humano llegan al Padre eterno si no es a través de Él? Porque Cristo, el Hijo y Corregente del Reino de Dios, mediante el efluir de una parte de la Ley Absoluta garantiza ante Dios, Su y nuestro Padre, que todos regresaremos al Padre eterno en el Reino de Dios, a nuestro Hogar celestial. A esta parte proveniente de la herencia del Cristo de Dios la llamamos la Luz redentora o la Fuerza parcial de la Fuerza Primaria.

Tengamos presente una vez más lo que Él, el Hijo de Dios, el Corregente del Reino de Dios, hizo por nosotros, por hombres y almas. Cuando Jesús expresó «Está consumado» en la cruz del martirio, una parte de la Fuerza primaria, una Fuerza parcial de Su herencia divina, fluyó como un destello de luz a todas las almas, a las almas en los ámbitos de purificación y a las almas que estaban encarnadas, a los seres humanos. Esta fuerza parcial que procede de la Fuerza primaria, también llamada destello redentor, no se puede cargar. Esta fuerza energética de luz en cada uno de nosotros es por así decirlo la garantía de que tarde o temprano vamos a regresar de nuevo al Hogar eterno. El garante para ello es el Hijo de Dios, el Cristo de Dios. Por eso sus palabras: «Nadie llega al Padre eterno, sino es a través de Mí» y «Seguidme».

Cristo es el garante, el aval, no importa cómo nosotros queramos llamar a esta fuerza alvadora y conductora, a esta luz en el interior de cada alma; todas las almas recorren el camino de regreso a la eterna casa del Padre en compañía del aval, la Fuerza parcial de la Fuerza Primaria. En el camino hacia la casa del Padre, hacia nuestro Hogar eterno, cada uno de nosotros va a aportar a la ley eterna de la vida, esta Fuerza parcial de la Fuerza Primaria, la luz redentora. Entonces seremos de nuevo seres espirituales, luz procedente de la luz eterna de Dios, la Luz Primaria.

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